La minificción, como la minifalda: corta, provocativa; muestra mucho sin revelarlo todo


(0,0) Cero coma cero

Narraciones que parecen poemas, metáforas que parecen anécdotas, palíndromos que parecen ensayos, artículos periodísticos que parecen cuentos para asustar a los niños, fábulas que parecen chismes de barrio, canciones que parecen diálogos socráticos, deconstrucciones que parecen partes policiales, disertaciones metafísicas que parecen chistes de cómico en escena, conceptos lexicográficos que parecen mensajitos de teléfono móvil, nanoficciones que parecen entradas de blog… Los retazos textuales que entretejen Cero coma cero (2010, Hyperediciones, primera edición) constituyen un corpus de escritos breves, distribuidos en cinco libros, cuya deliberada mezcla de discursos, temas y géneros literarios persigue vestir mínimamente la idea y presentarla como lo que es: como esa mamacita en minifalda (o, por aquello de las interpretaciones machistas u homofóbicas, como ese papacito de esmoquin –el traje es la tanga del hombre, decía una amiga mía–) que se te atraviesa en el camino y te embelesa a tal punto que te hace olvidar lo que estabas diciendo, pasarte el semáforo en rojo o encender el cigarrillo al revés. Volteá a verlo, sin temor a demandas por acoso, pinchando las viñetas a continuación. (Formatos PDF: 260 páginas, 4 MB; y Epub: 157 páginas, 533 kB).



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